Por la Asturias Oriental (II)

6 septiembre 2009

Montar a caballo

Hoy el día ha despertado vestido de niebla. Desde nuestra ventana observamos las nubes: algunas situadas arriba, en el cielo; pero, sorprendentemente, otras bastante más abajo que donde se halla situada la Montaña Mágica.

Rutas a caballo. El Bosque

Rutas a caballo. El Bosque

 

Nuestra primera actividad de hoy: montar a caballo. Para ello nos hemos dirigido a El Bosque, en la playa de Barro (Llanes), frente al camping Sorraos. Allí nos hemos encontrado con Revoltosa, la yegua blanca, con Indio, Rubita, y así hasta aproximadamente una docena de yeguas y caballos, acompañados por sus propietarios, Ana y Juan. Resulta encantador poder pasear sobre estos tranquilos animales, por el pueblo así como por caminos de montaña.

Yo he montado a Rubita, que se empeñaba en parar a comer cuando le venía en gana e ignoraba mis instrucciones continuamente. De repente ha empezado a trotar, cuando ha visto que el resto de caballos y jinetes estaban a bastantes metros, pero… la verdad es que ha resultado divertido. Tanto que repetiremos otros días.

 Datos de interés:

  • Se pueden realizar paseos de 20’ (8 euros) o de 1 hora (16 euros).
  • Teléfono de contacto: 639 464 879

 Comer en Casa Morán

Fabada asturiana

Fabada asturiana

No se puede visitar esta zona y no ir, al menos un día, a comer a Casa Morán (Telf. 985 844 006), un restaurante en Benia de Onís. De primero la elección es fácil: fabada, pote asturiano o arroz. Imponente, seguro. De segundo, también a elegir entre tres platos, dos de los cuales suelen ser de pescado. De postre, milhojas, arroz con leche, cuajada.

 Precio: unos 10 euros por menú.

 Cangas de Onís

Puente romano de Cangas de Onís

Puente romano de Cangas de Onís

Con el estómago bien lleno (demasiado), nos dirigimos hacia Cangas de Onís, donde pasaremos la tarde contemplando su puente romano, que data del siglo XIII, y recorriendo las múltiples tiendas repletas de ingredientes para preparar la fabada asturiana, los diversos quesos elaborados en Asturias, sidra fresca (con el escanciador) y camisetas con dibujos celtas.


Asturias Oriental

4 septiembre 2009
CUADERNO DE BITÁCORA DE UN VIAJE POR LA ASTURIAS ORIENTAL Estas vacaciones las he dedicado a viajar por Asturias, sobre todo por su parte oriental. En los próximos días iré describiendo aquellos lugares que me parecen más destacables, de los que he visitado. Espero que os gusten. Empezaré por el lugar en el que nos alojamos: la Montaña Mágica.

 

La Montaña Mágica

Llegar a Asturias y, sobre todo, llegar a la Montaña Mágica, es una sensación indescriptible. Para quienes no estamos acostumbradas/os a los paisajes tan exuberantes, la diversidad de tonalidades de verde en el paisaje, mezclados con los cielos ahora nubosos, ahora azules, la pequeñas iglesias románicas que salpican el paisaje (¿o estaban en Cantabria??), el silencio, las vacas, las ovejas y los caballos, los cuervos, ¡los Picos de Europa!… hacen de este lugar del norte de la península un lugar idílico para pasar unos días.

El paisaje desde mi ventana

El paisaje desde mi ventana

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué es la Montaña Mágica?

La Montaña Mágica es una quintana reconstruida siguiendo las pautas de la arquitectura tradicional, siendo utilizada en la actualidad como casa rural y como granja. Se encuentra situada muy cerca de la aldea de Allende, en lo alto de la montaña, rodeada de hermosas arboledas, verdes extensiones de terreno, balidos de ovejas, mugidos de vacas y correteos de unos bellos animales, los caballos asturcones, especie criada por estos alrededores.

El día de nuestra primera jornada de viaje, llegamos a la Montaña Mágica aproximadamente, las ocho de la tarde. Llueve, con esa lluvia fina, tan diferente de los aguaceros repentinos y con fuerte carácter a los que estamos acostumbrados en el territorio valenciano. Cruzamos el puente románico, primer indicio de que estamos muy cerca de nuestro destino.

Vacas paciendo cerca de la Montaña Mágica

Vacas paciendo cerca de la Montaña Mágica

¡Cómo no!, a continuación nos encontramos con las vacas que pacen tranquilamente, contrastando su color con el verde del paisaje. Resulta casi imposible no detenerse para admirarlas de cerca, muy de cerca. 

 

Proseguimos nuestro camino iniciando la ascensión por el sinuoso camino, y remarco lo de ‘sinuoso’, que nos llevará hasta el que será nuestro alojamiento durante los siguientes días. De repente aparece ante nuestra vista: la Montaña Mágica. Y realmente lo parece. Recortada contra el cielo, envuelta en niebla. Con sus tejados, con su hórreo.

 

Nuestra habitación, la 8, una de las abuhardilladas. Una maravilla, a pesar de tener que subir las maletas hasta lo alto de la casa. Lo mejor, la vista desde su ventana. Realmente vale la pena madrugar para ver amanecer sentada en uno de los sillones que se encuentran junto a ella.

La Montaña Mágica

La Montaña Mágica

Sobre la mesa una sorpresa: un libro titulado “La Montaña Mágica”, en la cual su autor, José Ignacio Gracia Noriega, narra las leyendas que en el Concejo existen. Hoy cenaremos pronto, pues la jornada ha sido larga. Cómo no, en nuestro menú incluiremos alguno de los platos típicos del concejo: escalopines al cabrales regados con sidra fresca. Es un buen final para una buena jornada.

Más información: http://www.lamontanamagica.es/


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