A nuestras bisabuelas. A nuestras abuelas.
A nuestras madres. A nuestras tías y
tías abuelas… a todas las mujeres que,
estudiando, ocupando un puesto
de responsabilidad, investigando,
enseñando, rebelándose o, sencillamente,
teniendo la comida preparada
y la casa limpia, han hecho posible
que nosotras, hoy, desde esta escuela
mixta imperfecta, vieja ya, podamos soñar
y luchar por la coeducación.
VICTORIA SAU
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